sábado, 29 de mayo de 2010


-Anoche casi no pude dormir –le dice al amigo a las 9 de la mañana después de que el teléfono sonara tres veces.

-Eso debe ser porque se va a morir –dice su amigo quien ha llamado a invitarlo a un juego de ajedrez a las 2 de la tarde.

-No digas tantas bobadas, hombre –y empieza reírse como nunca lo había hecho antes, intentando detener su risa para poder decirle a su amigo que sí va a ir al juego de ajedrez que habían acordado días antes, pero el ataque de risa no lo deja, y ríe, y tose, y se coge la panza, y sigue riendo sin parar entre espasmos de aire y carcajadas incontenibles hasta que su corazón deja de latir.

La batalla quedó inconclusa. Las armas quedaron afiladas. El campo de batalla quedó inmune. El juego ya no es tan serio. La muerte se ríe con él…finalmente.

lunes, 10 de mayo de 2010

Angels of the silences - Counting Crows

La segunda vez que me encontré con uno fue llegando a la calle Bingham en Londres. Acababa de bajarme del tranvía que me iba a llevar a la casa 18 de esta calle y estaba un poco cansado y conociendo el término jetlag. Cuando mi vio, se me acercó y me preguntó qué estaba buscando, a lo que le respondí que estaba buscando esta calle y esta casa, y muy amablemente me llevó hasta la puerta que luego me fue familiar por un año. Siguió su camino para luego girar a la derecha en la siguiente esquina.
La primera vez que me encontré con uno fue saliendo de Manizales, luego de un festival de jazz. Recuerdo que era un domingo y eran las 7 de la mañana. Llevábamos 2 horas en la carretera con los pulgares tensos de tanto esperar, hasta que decidimos coger un bus que nos cambiara el paisaje, y ahí fue cuando vi como este personaje extrajo de su maleta una coca-cola y muy tranquilamente me dijo usted necesita esto más que yo, y se nota que la va a necesitar para el recorrido que debe hacer. Unos pocos kilómetros más adelante se bajó del autobús.
El tercer encuentro fue en un bus en mi ciudad. A diferencia de la primera y segunda vez que me topaba con uno de estos seres, yo tenía dinero y sabía dónde bajarme, pero venía un poco agotado de ser el mismo, venía un poco cansado de ser hombre (Walking around), venía destruido por una batalla campal, y así fue como este ser pagó su pasaje, pasó cerca a mi puesto, me regaló una sonrisa, se sentó detrás de mí y se bajó unas cuadras más adelante.
Desde hace 3 semanas uso la misma ruta de bus, me siento en el mismo puesto casi a la misma hora, pero creo que es cierto…están ahí para darte una solución, nada más.

Variación 2.
El tercer encuentro fue en un bus en mi ciudad. A diferencia de la primera y segunda vez que me topaba con uno de estos seres, yo tenía dinero y sabía dónde bajarme, pero venía un poco agotado de ser el mismo, venía un poco cansado de ser hombre (Walking around), venía destruido por una batalla campal, y así fue como este ser pagó su pasaje, pasó cerca a mi puesto, me regaló una sonrisa, me preguntó si ese puesto estaba libre, le dije que sí y ahora soy incapaz de devolverle sus alas.

Variación 3.
El tercer encuentro fue en un bus en mi ciudad. A diferencia de la primera y segunda vez que me topaba con uno de estos seres, yo tenía dinero y sabía dónde bajarme, pero venía un poco agotado de ser el mismo, venía un poco cansado de ser hombre (Walking around), venía destruido por una batalla campal, y así fue como este ser pagó su pasaje, pasó cerca a mi puesto, me regaló una sonrisa; yo no me quedé atrás y le sonreí, a pesar del peso de mis angustias. Hablamos un poco de nuestras vidas, de nuestras derrotas, de este blog, y de las razones que tengo para considerarte un ángel.

domingo, 25 de abril de 2010

In my tree - Pearl Jam

Siempre han sido amigos. Alguna vez vivían juntos en la misma ciudad. Ahora viven lejos, pero tratan de saber del otro. Siempre es el Señor Kú -quien prefiere ser llamado Q- quien da razón de ellos. Él es el único que se quedó en el barrio frente al árbol donde fantaseaban con conciertos y con chicas. Más lo primero que lo segundo. Nunca fueron de deportes, ni de fiestas, ni de novias, ni de peleas, pero no por eso eran unos aburridos. Ahora tienen 30 años y aún no son de deportes, ni de fiestas, ni de novias, ni de peleas.

La canción número 8 del disco de Pearl Jam fue la pista que jONE-K y Q acordaron para que este último se fuera a hacer una llamada telefónica mientras que jONE-K besaba a una chica. Ya nadie sabe de esa chica.

´Me preocupa que nada me preocupa´, dijo My-Call alguna vez, y se echó a junto al árbol a esperar que fueran las 9 de la noche para ir a cenar.

Whore-ge fue quien dijo, mientras se terminaba una cerveza, ´Métase con mi mamá, pero no con mi colegio´. A lo que todos le echamos la madre como se hace en nuestra ciudad.

Fue Rue-Cardo quien tuvo la peor pesadilla de todos: se le pincharon los tenis Rebook Pump mientras erraba la cesta que le daría la victoria a su equipo.

Undress-Andrés fue quien mintió sobre su prima, argumentando que fue con ella con quien se daba besos de grandes. Luego le contó a Kú –obvio- que eran mentiras, y él le creyó.

Hace muchos años no se ven todos juntos frente a ese árbol que fue talado. Tal vez ni sepan que lo talaron. Siempre dijeron que si ese árbol hablara, nadie sería amigo de nadie en ese barrio. Tal vez por eso lo talaron. El árbol lo llamaron Happy Tree, y se regodeaban por saber más inglés que sus vecinos.

http://www.youtube.com/watch?v=TZ2RebziO68

jueves, 15 de abril de 2010

Night nurse - Simply Red

Aún no logro entender cómo un uniforme plano y hasta aburrido (blanco) nos llama la atención, o cómo creemos que todas ellas son sexies y hasta interesantes, cuando he visto muchas feas vestidas de enfermeras. La literatura –la gran fuente social de inspiración y de referencia- me da hoy dos casos inolvidables. Pido perdón, de antemano, si me olvido de otras. La primera que conocí se llamaba Catherine y cuidaba del teniente Fred. Estoy hablando, por supuesto, de “Adiós a la armas”, novela del escritor norteamericano Ernst Hemingway. Una novela situada en una de estas tantas guerras de la humanidad en las que nadie gana nunca nada –negación sobre negación sobre negación- Y otra con un nombre inolvidable, un nombre que me repito una y otra vez después de haberlo leído hace ya varios años: Cora. La Señorita Cora. Un cuento de un señor muy citado en este blog. Curiosamente, en la película The secret of life, el actor Tim Robbins recuerda este nombre y esta historia y se la cuenta a Hanna, quien cuida de sus cicatrices y magulladuras.

Recuerdo mi época en la universidad cuando mis amigos y yo hicimos una campaña social, muy al estilo de Sábados Felices llamada “Lleva una enfermera en tu corazón”, y que pretendía salir –con toda la semántica de la palabra- con una niña de la universidad que estudiara enfermería sin importar qué semestre. Lastimosamente, y debo dejarlo claro en esta entrada, nunca lo logré. Ellos, 3 de ellos, sí tuvieron su historia cursi con conversaciones sobre jeringas, infecciones, hinchazones, dolores, hematomas, catéteres, -itis, -rreas, y otros cosas que no tengo ni idea.

Salvo una que otra gripa o dolores de patria, gozo de muy buena salud, por lo que no tengo que ir usualmente al doctor y no debo cuestionar a nadie sobre molestias constantes en los huesos, o músculos, o brazos o piernas, nada. Por tal razón, no recurro a sitios en los que el afiche infaltable sea el de una enfermera con su dedo índice derecho extendido sobre su boca indicando silencio o donde ellas cuiden de mí, o sepan tratar a un tipo de 30 años con serios problemas de seriedad. Sin embargo, hace varias semanas sufro de una enfermedad muy curiosa y ningún doctor o enfermera ha sabido diagnosticar algo para ella, o contra ella. Los síntomas son normales, dijo el último internista frente a su asistente de pantalón blanco y blusa blanca y medias blancas y diadema blanca; te da taquicardia, sudas más severamente, te falta concentración, tu memoria falla, repites una y otra vez los mismos chistes, te duele el diafragma de tanto suspirar y respirar, no logras conciliar el sueño. Ya lo he visto antes; se te está acabando la cuerda. De no ser así –siguió el doctor- lo mejor es que te dejemos bajo observación durante esta noche para ver cómo avanzan tus males. Y sin decir más, escribió una nota con su letra clara y legible, ordenó que me pusieran una pijama, abrió mi historial que no es nada más sino una carpeta con mi nombre y se fue.

Llevo ya 10 noches aquí. La primera noche vi que ella entró a mi habitación con su vestido blanco, me midió la temperatura, me arregló la cobija dejándola sobre mis pies y mi pecho, me dio un beso en la frente y se fue, no sin antes apagar la luz. Desde ese día no quise volver a lo que hacía antes. Ella sigue viniendo todas las noches y hace lo mismo de siempre.

Anoche al fin ocuparon la otra cama de mi habitación, se trata de una muñeca que hace chichí, pero ahora sufre de cistitis la pobre. Y yo sigo siendo el mismo chimpancé que toca el tambor, pero que quedó sin batería.

jueves, 8 de abril de 2010

Fotografía – Oscar Athie, el mismo flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones.

En mi vida he sido llamado de varias maneras: atrevido, abusivo, viejito, calvo, maldito, parce, parcero, llave, pana, marica, perro, perro-loco, guñí-guñí, fastidioso, pelmaso, payaso, picao’, negro, negrito, negrette, negro-color-de-pedoe’burro, negro-espanta-la-virgen, negra noche, sobrao’etigre, engreído, mal-polvo, flaco, cansado, ojeroso, bonito, precioso, manteco, perro-sin-sangre, pez, raza, quimba, kinky, mr. king, big tasty, lombrisiento, amor, m’amor, baby, gafufo, cuatro ojos, vergajo, pendenciero, pusilánime, fan-de-marbelle, clon-de-brad-pitt, jodido, mujeriego, womanizer, perdedor, rayado, loser, aguafiestas, aburrido, aburridor, gonorrea, asalta-cunas, salta-tapias, maurinho, mauritzio, mauro, mauri, mauris, maurito, maito, mao, mi mao, mimao’, mamao, ma,llama-mao, maoe, ladrón, bueno-pa’-nada, desocupado, buscón, profe, sexy, levanoso, libidinoso, primor, loco, loquito, teacher, bobo, atravesado, atarbán, atascao’, pucca, puquis, qupa, profe, cínico, desgraciado, mijo-lindo, caldoe’babas, twat, stronzo, mentiroso, papi, ñuco, ñoño, pendejo, cochino, iguazo, rulo-toing, carlitos, tiznao', ahío, …pero jamás me van a llamar EXAGERADO.

miércoles, 7 de abril de 2010

Bello Abril - Fito Páez

“Abril, lluvias mil”, reza el dicho popular. “Bello Abril”, dice Fito Páez. “No me esperen en Abril”, dice Alfredo Bryce Echenique. Yo, por mi parte, digo “Bienvenido Abril”. Nota importante: puedo ser de todo, menos optimista, así que no hay que tomar esta afirmación como algo positivo, o proactivo –palabra que detesto- o PNL (programación neurolingüística) –otra idea loca para vender libros ridículos para adolescentes y drogadictos- y para que el señor este gordinflon de la televisión le diga a la gente cómo hacer millones de pesos con una sonrisa a flor de labios, mientras él gana millones de pesos convenciéndolos de que es así, cuando todos sabemos que no. Pero esa otra discusión. Yo sólo quiero decir que no soy optimista, pero que le doy la bienvenida al mes de Abril, que me gusta abril, y sobre todo me gustan las lluvias de abril. Nota importante dos: tampoco soy muy religioso que digamos, pero cuando Fito Páez sacó su disco Naturaleza Sangre en el 2003, el coro que más me gustó fue “Dios santo, qué bello Abril. Dios santo, qué bello Abril. Dios Santo, qué bello abril sos vos”. Me asalta un recuerdo ahora y es que tuve el descaro de cantar esta canción en un café mientras mi amigo Juan Carlos -que sí sabe cantar- tocaba la guitarra y otras varias personas empezaban a pagar la cuenta y a irse. No era para menos. Nota importante tres: si no soy optimista, ni religioso, mucho menos voy a ser tolerante. Sencillamente hay cosas que no tolero. Para nombrar sólo unas pocas cosas están: el mal aliento, la cerveza caliente, las busetas llenas, los taxistas atravesados, los peatones atravesados, los besos a medias, los libros de superación personal, los pantalones entubados, los mensajes de “pasaba por aquí a dejarte un saludito y un besito en tu wall de tu feisbuk”, la falta de tildes, la emisora Radio 1, que me hablen cuando llevo puestos mis audífonos, la nueva eps, los discursos políticos, y sobre todo, la mala ortografía.

Si hay algo que me gusta mucho del mes de Abril, es el día del idioma; el famoso 23 de Abril. Día en el que todo el mundo recuerda que hay que hablar bonito y escribir bonito. Día en el que se nombra al famosísimo y jamás leído Don Quijote de la Mancha. Día en que “En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no logro acordarme” se repite en todo colegio, escuela, escuelita, universidad, politécnico, piracténico, centro de atención hospitalaria, centro de validación y capacitación o rehabilitación –más esto último que los dos primeros-, biblioteca, minibiblioteca, biblioburro, bibliobús, en fin. En este mismo día es cuando los chicos y los no tan chicos representan al famoso Alonso Quijano, a su siempre-amigo y escudero, Sancho Panza, y a la feísima y siempre bella Dulcinea del Toboso, pero qué tan poco sabemos de ellos. Nota importante cuatro: yo sí leí el Quijote completo hace varios años y quedé maravillado. Nota importante cinco: tenía que chicanear con esta entrada. Antes de terminar esta entrada, considero pertinente mencionar una canción de una banda muy citada en este blog, y es COLDPLAY. La canción se llama Don Quixote, y fue interpretada por la banda en su gira por lationamérica -obviamente en Bogotá no faltó y obviamente, yo tampoco falté-

http://www.youtube.com/watch?v=5OCVWScxjcE&feature=related

Un abrazo inmenso para todos aquellos que nacieron en Abril y que disfrutan las lluvias de Abril.

Y la canción de Fito:http://www.youtube.com/watch?v=5xNgKNgrQco

sábado, 3 de abril de 2010

Mouth - Bush

Me gusta esa boca que, curiosamente, puede ser la misma boca del capítulo 7 de Rayuela. Todos sabemos que se puede llamar boca o cavidad bucal, o jeta, o mascadero, o mouth, o bouche, o bocca… aunque no me interesa cómo se llama, sólo sé que me gusta esa boca con todas sus cosas, con todos sus dientes, con todos sus músculos y tejidos. Esa boca con paladares y encías. Esa boca de labios suaves que me regalan sonrisas y besos. Esa boca, tu boca toda con caninos, molares, premolares, cordales, incisivos, colmillos, dientes de leche, caries, gingivitis, halitosis, periodontitis, úvula, labios (superior e inferior, por igual) amígdala palatina, papilas gustativas, ligamento periodontal y, sobre todo, lengua. Me gustan las palabras que salen de esa boca también. Las palabrotas que dices y las palabritas que no dices; lo susurros y secretos que me dices; esa boca que usa colorete y que me dice Hola y Adiós.

martes, 23 de marzo de 2010

Like a friend - Pulp


Charles Dickens escribió muchas historias sorprendentes, crudas, reales, alegres, picarescas, tristes, románticas, y sobre todo interesantes (David Copperfield, Oliver Twist, A Christmas Carol, The mystery of Edwin Drood, entre otras.). Mi gran favorita, tengo que admitirlo, es Great Expectations. Y debo ser más sincero y decir que más que la novela, me gusta la versión llevada al cine en 1998 por Alfonso Cuarón . Los personajes son un tanto solitarios y por lo tanto, sinceros. La historia es muy normal: cursi-románticona con un man que no deja de pensar en la chica (Stella). Lo que me gusta de la película –y de la historia- es como el poder de un beso puede volver a un tipo algo torpe. Nuestro personaje (Finn), siendo aún muy chico, va a tomar agua de una fuente y cuando menos lo espera los labios de ella se chocan con los suyos, y uno no puede dejar de ver la cara de sorpresa –o de torpeza, mejor- y saber que ya no puede hacer nada, que de ahora en adelante pensará en besar esa sonrisa otra vez. A medida que la película continua, se repiten varias escenas con este mismo esquema: el beso inesperado y abrumador, y una vez más la cara de torpeza –digámoslo de una vez- de Finn.

Nota: yo sé que es demasiado tarde para hacer alguna crítica de esta película que se estrenó hace más de 10 años. Eso está claro, pero puedo decir –para justificar esta entrada- que volví a verla hace dos semanas en casa de un amigo, y pues que estoy estrenando blog. Ojalá sean razones suficientes.

La parte que más me llamó la atención esta vez es cuando Stella llega al apartamento de él y le dice que la pinte. A medida que él se reincorpora de su sueño, ella empieza a despojarse, despreocupadamente, de su camisa verde oliva, de su falda negra corta, y la música es lenta (Don't bother saying you're sorry. Why don't you come in?), él sigue pensando en cómo pintarla, en cómo empezar su obra; hasta que llega un “Just to do it again”, acompañado de un fuerte riff de guitarras y Finn no puede más sino hacer rayones sobre rayones, mientras Stella se empina, se para, se sienta, se coge el cabello, se lo suelta, se despeina, fuma, vuelve y fuma, mira por la ventana, mira a Finn, inspira una entrada de blog, y la canción sigue más rápida…

You are the last drink I never should drunk. You are the body hidden in the trunk. You are the habit I can't seem to kick. You are my secrets on the front page every week…

…para decirle, finalmente: it’s lucky for you that we’re friends.

Y es ahí cuando ella recupera su camisa verde oliva abandonada adrede sobre la silla, su falda negra corta, su bolso, se pone de pies y se va. La misma sensación del beso a medias, de “ver y no tocar”, de “¡qué lindo que somos amigos!”, de la “nostalgia del melómano”, de final de temporada de Warner Channel.

La canción es de PULP. La culpa es de uno cuando no enamora (Benedetti –el poeta, no el político).

http://www.youtube.com/watch?v=snouZdW2IWg

viernes, 19 de marzo de 2010

Out of time man - Mano Negra

En La nostalgia del melómano, novela del escritor colombiano Juan Carlos Garay, el narrador logra expresar fácil y claramente lo que sucede cuando una canción llega a su fin, y lo que es una colección de discos amontonada. El narrador, cuyo nombre no recuerdo ahora, afirma que tener música es tener nada; si tú tienes un disco y quieres escuchar una canción que hace rato no escuchas, y llegas a tu casa, prendes el equipo, el stereo, el tornamesa, la grabadora, el microcomponente –que no es ni tan micro ni tan componente-, tomas el disco en tus manos, levantas la tapa o el estuche –si es vinilo-, lo pones en la bandeja y escuchas la canción, vuelves a quedar incompleto –por no decir solo. Esta es la nostalgia del melómano: descubrir que tienes una colección de objetos inanimados (CDs, vinilos, cassettes) y que luego de escuchar una canción que te trae algún recuerdo, cuando se acaba, tienes dos posibilidades, bien sea, a. escucharla de nuevo, o b. recordar solo. Obviamente, ambas posibilidades llevan a lo mismo.

Qué bueno sería, por ejemplo, escuchar la misma canción durante 10000 Days (Tool). O 19 días y 500 noches (Joaquín Sabina). O por los menos durante 1000 horas (Los abuelos de la nada), o Three days (Jane’s Addiction). O qué bueno sería escuchar una canción a las 10:15 Saturday night (The Cure). O tal vez escucharla 25 horas al día, vida mía (Proyecto 1). O saber que esa canción va a durar más de 25 minutes (Johnny Cash). Tan solo escucharla por 5 days alone (Pantera). O quizás por 13 minutes (A perfect circle). O 5 minutos (RBD). O 4 minutes (Madonna). O 52 seconds (Bad religión). O por lo menos Seven seconds (Youssou N’dour). O solo Seconds (U2). O que estará junto a ti por un buen Tiempo (Jovannoti - Jarabe de Palo).

Escuchar una canción, la que sea, es entonces un placer que aunque te dejará solo más adelante, te recordará por qué compraste ese cidí, por qué te dan ganas de correr o de bailar o de sentarte o de gritar …lo que sea. Lo importante es combatir la nostalgia, y eso sólo se hace con otra canción, otro álbum, otro disco.

jueves, 11 de marzo de 2010

With arms wide open -Creed

La culpa de todo la tiene Nabokov. También Kawabata y García Márquez. Al igual que ellos yo también tuve un amor indebido, una historia pequeña, o mejor, con una pequeña. Por efectos legales obviaré su nombre y el mío, pero sí puedo escribir que sucedió y que ésta es su historia –o mi historia, aún no lo sé-

Mi Lolita, como lo escribe Humbert Humbert in la novela de Nabokov, ya no es una lolita. Cuando la conocí, llevaba un vestido blanco y no sabía quién era Gustavo Cerati. Cuando la conocí, yo no sabía qué era un beso en la biblioteca teniendo a Poe, a Whitman, a Faulkner, a Steinbeck, a Twain como testigos. Cuando la conocí, ella no sabía de Fito ni de Calamaro, así como yo tampoco sabía que me sudaban las manos.

Esta historia se desarrolló entre dar y no recibir, entre el sí y el no, entre preguntar y no responder, entre otros aguinaldos inocentes y hasta tontos. Lo triste es que siempre perdí en cada juego que intentábamos jugar. Es más, aún hoy creo que debo una invitación a comer o una chocolatina o un beso a escondidas, y por eso hoy estoy pagando esa deuda con esta entrada en este blog. Ahora creo que es a ella a quien le sudan las manos - Ella ya sabe qué es un beso a escondidas en una biblioteca, ya sabe quién es Fito Páez gracias a Monquy Records, ya sabe quién es Cortázar y su capítulo 7, ha escuchado Bocanada, Siempre es hoy, Ahí vamos, Colores Santos y Amor amarillo. Ha viajado y me ha contado; ha dicho y he escuchado; me ha contado y me he entristecido.

Ahora tiene una lolita dentro de ella. Ahora ya dejó de ser una lolita. Ahora la recuerdo con su vestido blanco en aquella presentación. Ahora la veo con su vestido blanco ancho que esconde su pancita. Ahora quisiera que el tiempo no hubiese pasado. Ahora soy más viejo y más calvo. Ahora estoy más solo. Ahora te dejo esta canción. Ahora te escribo este blog.

Para ti, lo mejor. Para todos..todo.

martes, 9 de marzo de 2010

Fix you - Coldplay

Esta entrada también se puede llamar Instrucciones para salvar a quien no quiere ser salvado, tomando como ejemplo al señor Cortázar, a quien no leo hace ya varios años no sé por qué. De música de fondo va a sonar hoy esta canción de esta banda inglesa que puedo decir, fácilmente, es mi canción favorita de esta banda. El título lo dice todo (Arreglarte), el coro lo complementa (Trataré de arreglarte), sí, así como suena, como si fueras un muñeco con los ojos dañados, o un carro a control remoto sin pilas, o una muñeca que hace chi-chí y lastimosamente ha desarrollado cistitis, o como si fueras el mico que toca las platillos y se te acabara de caer uno al suelo…como sea, trataré de arreglarte.

Lo que más me gusta de esta canción es que tiene un matiz muy triste, muy pesimista cuando es todo lo contrario, sobre todo cuando llega la descarga de guitarra acompañada por un fuerte golpe a los tambores. Un sonido que te despierta, que te anima realmente a arreglarte a ti mismo, y a pesar de su ritmo, la letra sigue siendo triste “Tears stream down on your face”, pero es ahí mismo cuando quieres salir corriendo, cuando quieres dejar de lado esa cara larga, o lo que puede ser más interesante aún, correr hacia la persona que está con la cara larga e invitarla a correr contigo, para sacarla de allí y después volver a dejarla allí, donde la encontraste, como la encontraste, como esperaste.

Lo he intentado. He intentado salvar varios casos. No eran tan serios tampoco. No estaban tan mal tampoco. No querían ser salvados tampoco. He llegado corriendo con esta canción a mis espaldas y en mis oídos, me he repetido el coro mil veces, he pensado en aprender a tocar guitarra solo para tocar esa parte, he reinventado esa canción, pero siempre me encuentro con que tal vez sea yo quien deba arreglar primero.

La versión en vivo en el Simón Bolívar el pasado jueves 4 de Marzo me confirmó que es de las mejores canciones de esta banda, y que su puesta en escena con fuegos artificiales y colores fuertes son una buena combinación.

Tears stream down on your face
i promise you i will learn from the mistakes
tears stream down your face
and i...

Lights will guide you home
and ignite your bones
and i will try to fix you

miércoles, 3 de marzo de 2010

Nothingman -Pearl Jam

El título de la entrada de hoy fue toda una discusión personal. No sabía si titularlo Nothing else matters (Metallica), Nothing as it seems (Pearl Jam), Nothing’s gonna change my love for you (Glenn Mederios), entre otras canciones con la palabra nothing ahí. La razón es muy sencilla: nothingness, o en español, nadedad. Sé que la palabra no existe, no se preocupen.

Esta palabra inventada -y hasta rara- me lo topé por primera vez cuando leí un texto del escritor norteamericano Paul Auster, lo que representó más adelante una afición compulsiva a leer su obra, a devorarla, a comprarla para después dejarla comiendo polvo. El primer texto, con el que empezó esto que empiezo se llama The book of illusions, para luego seguir con New York Trilogy, Brooklyn Follies, The invention of solitude, The music of chance, Leviathan, Oracle Night, Travels in the Scriptorium, Timbuktú, y no más; pero lo que siempre me llamó la atención de todas estas obras es, más que la historia en sí, la primera línea de cada texto. En The book of illusions, por ejemplo, el narrador empieza diciendo “Everyone thought he was dead”; en The music of chance, el narrador abre su obra con “For one whole year he did nothing but drive, traveling back and forth across America as he…” , lo que me llevó a investigar un poco más sobre su obra y ahí fue cuando encontré la palabra nothingness.

Al parecer todos los personajes de sus libros, al igual que todas las personas estamos en un momento en que somos, sencillamente, “nada” y nos encontramos en un “no-lugar”. Parece confuso, pero es mucho más sencillo si nos imaginamos en un aeropuerto, o en una parada de bus: somos itinerantes, permanecemos escasamente unos pocos minutos en un lugar que no existe más sino para transitar; nadie se fija en nosotros, nadie se preocupa por nosotros, a nadie le interesa si el avión o el bus se te pasa, si se te pega chicle en el zapato, si llevas suficiente dinero, si estás bien o mal vestido, si tienes la última edición de iPhone o de Chifone, si repetiste las medias de ayer…nada. Tampoco podríamos decir que estamos en un pueblo fantasma, o que somos fantasmas (Ghosts, la segunda novela corta de The New York Trilogy), porque en un pueblo fantasma los fantasmas se conocen entre ellos –tendríamos que preguntarle a Pedro Páramo. Estamos, sencillamente, solos en un “no-lugar” con los oídos tapados o con un libro en la mano, con un computador portátil en nuestras piernas, o con un PSP (si eres estrato 4), o un Tetrix (si eres estrato 2), algo que nos aleja de los demás, algo que Octavio Paz, escritor mexicano, expone en su Laberinto de la soledad así: “Estamos al fin solos. Como todos los hombres. Como ellos, vivimos el mundo de la violencia, de la simulación y del “ninguneo”: el de la soledad cerrada, que si nos defiende nos oprime y que al ocultarnos nos desfigura y mutila. Si nos arrancamos esas máscaras, si nos abrimos, si, en fin, nos afrontamos, empezaremos a vivir y pensar de verdad. Allí, en la soledad abierta, nos espera también la trascendencia: las manos de otros solitarios. Somos, por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres”.

Puede sonar desalentador todo esto, hasta deprimente, si se quiere. Obvio. Seré entonces un Nothingman en un no-lugar, acompañado por otros nothingmen o nothingwomen, con mis audífonos puestos cantando Nothing compares to you –la versión de Stereophonics, mientras espero que llegue mi próximo bus para llegar a tu casa y decirte que al final de cuentas no estás tan sola como lo pensaste ayer.

lunes, 1 de marzo de 2010

Pictures of you - The Cure


Acabo de terminar la novela “El museo de la Inocencia”, del señor Orhan Pamuk. Una novela que, al igual que las demás de este turco, logran cautivar(me) y levantar ampolla en Turquía -pero ese es un tema que no me compete- En esta novela, el personaje, que bien podría ser yo, establece una relación con una chica llamada Fusun. Yo sé, por ahora no hay nada nuevo; lo mismo de siempre, una historia cursi como muchas, sólo que desarrollada en el Estambul de los 80tas.
Luego de casi 9 años, nuestro personaje logra reconquistar el amor de Fusun. Nueve años en los que nuestro personaje ha visitado constantemente la casa en la que ella vive con sus padres, y 9 años en los que descaradamente ha tomado objetos personales de esta casa para llevárselos a su apartamento de soltero –donde no vive-. Lo que me sorprendió de esta novela es cómo se resalta la importancia de los objetos como evidencia histórica, cómo las cosas (poema de Borges) pueden narrar nuestra existencia y nuestro ser y estar en el mundo. Al igual que en la novela “La misteriosa llama de la Reina Loana”, del escritor italiano Umberto Eco, el personaje pierde su memoria, y es sólo a través de revistas, de envolturas de chiclets, de canicas, de zapatos, de otras cosas, que logra recordar aquellas cosas que lo formaron como es –o como quiso ser-
Ambas novelas tienden, entonces a resaltar la relevancia de cualquier mínimo objeto en nuestras vidas; y de nuestras vidas compartidas con otros, de nuestras historias entrelazadas con otras historias entrelazadas y éstas a su vez también entrelazadas, y así ad infinitum. Lo cual me hizo pensar en ti…


Si hiciera un museo de ti, tendría las fotos que te he tomado, las fotos en las que estamos juntos, las notas rápidas escritas sobre servilletas, el recibo de pago de aquella blusa o bolso o zapatos –sobre los cuales hablaré más adelante-, postales de sitios de esta ciudad que hemos reinventado; pondría en mi museo de ti los libros que hemos compartido y unas cuantas botellas de vino desocupadas que nos hemos tomado, las entradas a cine, y que sepan que sabíamos ir a cine. Haría el soundtrackde nuestra pequeña historia, y haría que sonara todo el día a un volumen considerable dentro de nuestro museo, expondría el tablero de ajedrez y las cartas de póker; pero sobre todo, expondría en un rinconcito, en una cajita de vidrio, lejos del alcance de niños y de locos apasionados y de verdaderos amantes de museos, este corazón que latió por ti.

lunes, 22 de febrero de 2010

When we dance -Sting & The Police

Bailar, danzar, rumbiar, mover-el-esqueleto, ­mover-la-cassettera, azotar baldosa, brillar chapa, como sea que le digamos, tiene muchas significaciones antropológicas, y por ende, sociales y humanas. Re-encontrándome con Mircea Eliade, el escritor suizo, y su texto Mito y Realidad (1963) descubro una vez más el valor inmenso de esta actividad en nuestras vidas –bailar, no re-descubrir- Puedo asegurar que bailar tiene cualquier cantidad de razones que van unidas al mito, y a la justificación del mito a través de un rito. Digamos, por ejemplo, bailar como un rito; de allí la danza de la lluvia, la danza del fuego, la danza de los pelícanos en la playa para llamar la atención de otros pelícanos del sexo opuesto, entre otras danzas (más adelante analizaré el baile del perrito, el baile del marciano, la mayonesa, el carrapicho, la lambada, entre otros). Lo sorprendente de esta acción es que toda cultura tiene sus danzas características y sus movimientos bien definidos (con velas, con sables, con falda, con boleros, en tapa-rabo, en sandalias, descalzos) y que el baile es, por excelencia, una actividad que necesita de dos personas (tango, salsa, bolero, merengue, waltz), aunque hay otros que son grupales, pero no es mi interés señalarlos ahora.

Pensando pues en este bailar, se me ocurrió esta idea expongo hoy: bailar es igual a llevar una relación sentimental. Tengo varias teorías y razones que espero poder explicar lo suficientemente bien.

-Cuando un man invita a bailar a una chica es porque, obviamente, encuentra cierto atractivo en ella, o porque sencillamente, quiere tenerla más cerca.

-Sostener la mano derecha de esta nena en la mano izquierda del man puede ser desastroso o ventajoso para alguno de los dos, pero es supremamente importante saberlo hacer.

-Saber la distancia precisa entre ambos cuerpos es importante.

-Saber quién manda cuando bailan es decisivo.

-Saber decir las palabras precisas en el momento preciso del baile puede llevar al man a la ruina o a la gloria.

Pero vamos por partes…

Debo aclarar primero que no soy un muy buen bailarín, sin embargo, cuando lo hago, trato de hacerlo lo mejor posible y de hacer el tipo de comentario apropiado –a veces no sé qué es lo que digo y termino sentado solo el resto de la noche, y otras pocas termino en un taxi dirigiéndome a la casa de la chica con la que estuve bailando las últimas horas. No pasa muy a menudo, pero pasa!

Saber bailar es saber tener una relación sentimental –hablo, por supuesto, de una relación entre un man y una nena, una relación heterosexual, una relación de película (Rose y Jack, Harry y Sally, Don Armando y Betty). Bailar una canción con ella puede ser tan divertido como compartir un año juntos, hasta que la canción se acaba –lastimosamente- y debes preguntarte si quieres realmente seguir bailando o dejar que se acabe la canción e irte a casa solo. Puedo argumentar aquí que hay veces que uno, sin darse cuenta, termina bailando 1 hora y hasta 3 horas con la misma persona, y no es porque la música sea genial, o porque el DJ esté rotando la mejor música del mundo esa noche, sino porque, sencillamente, estamos rindiendo culto a la existencia del mito a través de, obviamente, el rito. En este caso, el rito de la conquista; o yéndonos bien, el gran mito del amor. Como también se da el caso de aquél baile, o mejor, aquella canción que se torna un potpurrí, una mezcla de canciones sobre canciones, de ritmos bajo el mismo beat, o loop que esperamos que se acabe cuanto antes; que ya hemos pisado aquél juanete derecho varias veces, que creemos que no podemos más con esa mentira de baile, de movimientos exagerados, de palabras tontas al oído, de tontos bailando como gallinas, que ese baile no nos va a llevar a ningún lado, que es mejor que nos sentemos y dejemos esta farsa.

Una relación sentimental puede durar demasiado, un baile también; una relación puede ser agradable, un baile también; una relación se disfruta cuando ambos están en la misma página, un baile también; una relación puede ser un buen esparcimiento –sobre todo para el corazón-, un baile también lo es, una relación puede llevarte al llanto, un baile también; una relación te puede llevar a la cama, un baile también –así como también una infección urinaria-, una relación puede ser la mejor experiencia de tu vida, un baile tal vez no, pero se le acerca.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Playlist

Hay un concepto que siempre me ha llamado la atención y está muy ligado con la música y la poesía y se llama autotelismo o auto-referencia. Esto lo aprendí en mis años de universidad, y más específicamente en mis clases de literatura contemporánea y latinoamericana –trataré de no sonar más ñoño de lo que ya se puede suponer-. Este concepto no es más sino sentirse identificado con algunas palabras y, por qué no, con una melodía o con una sensación, de allí que muchas personas mencionen la expresión “esa es mi canción”, o “te dedico esa canción”, o mejor aún “esa canción me la dedicó mi …”, entre otras expresiones comunes.

Últimamente he estado pensando mucho en esta idea autotélica porque tengo varias cosas en la cabeza; ideas perdidas, ideas locas, ideas equivocadas. Sé que no soy el único que lo hace y por eso mismo existen mil canciones que llevan a eso; y eso estaba pensando prácticamente porque descubrí escuchando la radio que todo grupo dentro de todo género musical conlleva este tipo de ideas equivocadas –por eso mismo digo que no soy el único- Veamos, si escuchamos en la radio un bolero (Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón), una ranchera (Por tu maldito amor), una balada romántica (Son 12 rosas que hablarán por mi; son 12 rosas que te gritan “vuelve”, cada una …), un rock (You killed this love, this love…), un grunge, un heavy, un reggae (Oh! No me dejes morir así, Oh! No me dejes caer en la trampa), lo que sea, vamos a encontrar una alegría o una desazón que aunque no sea nuestra, la vamos a sentir nuestra. Es algo muy cotidiano y a la vez algo muy sorprendente.

Esta semana de tanto pensar equivocadamente me he puesto a la tarea de escuchar mi colección de discos y hacer un playlist de canciones que me gustan y que tienen un matiz característico y que será evidente reconocerlo para cuando termines de leerlo:

U2 – With or without you. Siendo mi banda favorita, tengo que empezar con un himno inolvidable de lo que es y no puede ser, de la dicotomía entre sí y no. Con esta misma canción se me vienen varios recuerdos, varios nombres, pero me voy a aferrar a aquél que transcurre en el año 2009 –es muy reciente, lo sé- El recuerdo me lleva realmente al concierto de esta gran banda en Estados Unidos en Tampa. Pues como es costumbre en U2, antes de terminar el concierto tocaron esta canción. Debo añadir que toda mi vida quise escuchar esta canción en vivo, ya no quería oírla más en mi Discman, en mi stereo, en mi celular, nada. El recuerdo, y lo sorprendente de todo, es que no pude evitar soltar unas cuantas lágrimas que, aunque no estaban destinadas a nadie en particular, sí me recordaban la idea de perder a alguien y de preguntarme por qué no puedo vivir contigo, o por qué no puedo vivir sin ti. ¡Interminable dicotomía ésta!

Algo que me llama la atención de esta canción es que muchas personas identifican a U2 por esas tonadas inconfundibles de The Edge, y aunque nadie se la sabe completamente, sí saben que se trata de una despedida, de algo triste, de algo con sabor a melancolía. Ahora, si tenemos en cuenta que esta canción es de 1986 (The Joshua Tree), puedo asegurar que ha sido banda sonora de más de veinte películas y de más de 100 vidas distintas, incluyendo la mía.

http://www.youtube.com/watch?v=XmSdTa9kaiQ&feature=fvst

INCUBUS – Love hurts- Un tema muy inocente en el que Brandon Boyd estipula que el amor duele pero que a veces sentir ese dolor es bueno porque te recuerda que estás vivo (Love hurts but sometimes is a good hurt ‘cuz you feel that you are alive), para más adelante preguntarse por qué él no ha podido encontrar lo que todo el mundo busca –y otros más afortunados encuentran- Supongo que muchos nos preguntamos eso una y otra vez, y lo peor es que nunca encontramos respuesta alguna, y a veces eso duele más. Las líricas y la música de este tema son muy adolescentes como algunos otros temas de esta banda californiana, pero eso no es razón suficiente para descartarla de este playlist, así ya esté viejo y calvo –todo lo contrario de ser adolescente o californiano- Esta canción puede ir acompañada de otra canción igual de adolescente (inocente) titulada I miss you.

http://www.youtube.com/watch?v=K_bQ80xZNwI&feature=related

FAITH NO MORE –Take this bottle- Mike Patton, cantante y líder de esta banda decide comprar una botella de algo, digamos vino rojo, y se la da a ella para que se la tome con él -el nuevo amor que ha encontrado o el viejo amor recuperado-. Me he imaginado a Mike Patton mil veces yendo al estanco o al liquor store, y pedir una botella de vino tinto y unos cigarrillos, guardar la botella en una bolsa de papel –como manda la ley en los Estados Unidos-, llegar a la casa de ella, entregársela y decirle: “Mira, te traje esta botella para que te la tomes con él mientras yo me quedo cruzado de brazos”. Luego me lo imagino saliendo de allí y comprando una botella para él solo mientras enciende un cigarrillo, yendo a su casa a componer esta canción mientras recuerda ciertos momentos con ella. El título del albúm es de por sí muy interesante: King for a day, fool for a lifetime. La verdad, el título del disco lo explica todo. Sea como sea, tengo una botella de ron a la mano y escribo esto luego de sentirme un rey…y de dejarte una botella para que te vayas con él.

http://www.youtube.com/watch?v=17mL4funBq4

JAMES BLUNT –Goodbye my lover- El señor Blunt con su carita de yo-no-fui logró escribir una canción inolvidable para aquellos que no sabemos decir adiós. Toda la canción es triste, el tono de voz, la guitarra, y por supuesto la letra. Lo que más me inquieta de esta canción son las últimas líneas cuando dice “I’m so hollow, baby. I’m so hollow”, y ahí es cuando me pregunto: ¿será posible decir adiós y quedar realmente vacío? Aunque ya sabemos que decir adiós no es tarea fácil, siempre llegará un momento en que estas palabras tendrán que decirse. De James Blunt también nombraría otro tema del mismo albúm (Back to Bedlam), pero sólo por la última línea: …but it’s time to face the truth; I will never be with you. Por supuesto estoy hablando de “You’re beautiful”, pero debo seleccionar solo una canción, así me lo prometí, y será mejor que siga.

http://www.youtube.com/watch?v=wVyggTKDcOE&feature=fvst

THE CURE –The end of the world- Es muy complicado escoger una sola canción de esta banda inglesa que sea triste, porque si de algo sabe el señor Robert Smith es de estar triste. Pero ésta es quizás la que más me llama la atención por dos razones: primero, tuve la chance de escucharla en vivo en Londres en el año 2006, y segundo porque él reconoce, al igual que yo, que ella se tiene que ir porque lo ha decidido, porque no pudo amar más, porque tenía otras cosas en la cabeza, tal vez las mismas ideas locas y equivocadas que tengo ahora. Go if you want to. I’ll never try to stop you” son las primeras de esta canción. El mismo video de la canción es inquietante. Ver cómo la casa en la que está míster Smith y todo lo que hay en ella empieza a quebrarse, a desquebrajarse delante de sus ojos hasta que no queda más sino un montón de basura a su alrededor. Muy similar a una canción de Raphael, el cantante español -y para seguir recordando otros géneros musicales-: “todo se derrumbó dentro de mi, dentro de mi…”.

http://www.youtube.com/watch?v=n3tzBnm8MZQ

OASIS –Don’t go away­- Los hermanos Gallagher deberían cantarse esta canción cada tres o cuatro años cuando empiezan con sus riñas familiares y dejan a los fans con cierta desazón y sinsabor, pero eso es un cuento aparte.

A pesar de lo difícil que es decir adiós, siempre se puede decir lo contrario, el problema es si uno es lo suficientemente convincente como para hacer que esa persona se quede ahí. No te vayas, di que te vas a quedar, dame tiempo para hacer las cosas como deben ser, puede sonar insuficiente. Aún así siempre vale la pena decirlo, proponerlo, murmurarlo, o pensarlo si quiera (¡Quédate!), así todo sea en vano (Don’t go away, say what you say, say that you’ll stay).

http://www.youtube.com/watch?v=I6K9JqR9dVE

PEARL JAM –Black- Del disco Ten sale este tema melancólico, el primer disco de la banda y el primero que pude escuchar completo en el año 1992. I know some day you’ll have a beautiful life, I know you’ll be a star, in somebody’s else sky, but why, why, why, can’t it be, oh! Can’t it be mine”. Estas son las últimas palabras de este tema compuesto por Eddie Vedder en el 91. Recuerdo la primera vez que la escuché: era una canción suave, triste, pero no presté atención a la letra, sólo las canciones rápidas me gustaban, pero había algo raro en este tema que me impulsaba a escucharla regularmente; ahora no puedo dejar de pensar lo mismo y de cantar estas últimas líneas cuando algo triste sucede, cuando pierdo a alguien, cuando todo se torna un poco negro, cuando no hay estrellas en mi cielo.

http://www.youtube.com/watch?v=NexOxW5Lboo

REM –Everybody hurts- Otro tema que tuve la oportunidad de escuchar en vivo; esta vez fue en Bogotá en el año 2008. El título lo dice todo, lo que no dice es que usualmente hacemos daño o nos hacen daño porque lo permitimos, porque shit happens –de allí el título de este blog- pero eso no sucede a propósito; solo sucede. “Sometimes everything is wrong”. La canción es muy repetitiva, muy sonsa, si se quiere, pero el título sigue siendo inquietante.

http://www.youtube.com/watch?v=pudOFG5X6uA

BON JOVI –Never say goodbye- Para confirmar que soy un viejito, voy a relatar la compra de mi primer LP. Slippery when wet, del 86; claro que lo compré en el 91. Era mi cumpleaños número 12, mi papá me dio dinero y fui a esta tienda de discos a comprar mi primer Long Play. En esa época Bon Jovi era la sensación y la mayoría de temas son muy alegres (You give love a bad name, Living on a prayer), pero este tema es, tal vez, el único realmente triste. El man le insiste a la nena que no olvide muchas cosas, que hagan lo posible por nunca decir adiós.

¡Qué inocente eras en esa época, Bongiovi! ¡Qué inocente eras, señor Kú!

STEREOPHONICS – Dakota – Debo aclarar algo antes de explicar este tema: no tengo ni idea de dónde es esta banda, cómo se llama el cantante, cuántos discos tienen, ni idea. Sólo que sé me que gusta esta canción y que sí, compré el disco sólo por escuchar este tema que, aunque suena muy alegre por sus guitarras fuertes y la voz ronca (husky) del cantante, la canción es triste. “You made me feel like the one” repite el coro una y otra vez y cada vez suena más fuerte, más triste, más sincera.

STING –If you love somebody, set them free- ¿Cuántas veces habremos escuchado esta idea? ¿Acaso no es lo contrario; que si amas algo, debes luchar por ello? No lo sé. Sólo me animo a citar este gran tema del señor Sting. La canción aparece en un compilado de The Police & Sting, y no sé realmente si hace parte del trabajo en solitario de este señor, o si hace parte del trabajo conjunto con los demás agentes; sin embargo, me atrevo a decir que por el ritmo y el mismo video, este tema hace parte del trabajo en solitario una vez se hubo separado la academia de policías.

Por supuesto que he amado y siempre he expuesto esta idea (canción); y cuando me doy cuenta, estoy cantando alguna de las canciones que se exponen en este playlist.

Este pequeño listado de canciones tristes puede sonar desalentador y hasta dan ganas de sentarse a escuchar cada uno de los temas expuestos acá mientras se recuerdan historias tristes o no, pero lo importante de todo este esfuerzo es valorar la importancia de sentirse triste, ese placer de reconocer la soledad y cuestionarse una y mil veces sobre el amor y otros demonios.

En mi misma clase de literatura, mientras discutíamos sobre lo autotélico y lo auto-referente, surgió una línea que siempre me repito: el amor es eterno mientras dura, bien sean pocas semanas, muchas semanas, años, decenios, no interesa; lo que realmente interesa es darse por completo en ese tiempo que nadie sabe medir, en un tiempo en que los besos y los abrazos y las caricias y las palabras parecen inacabables y eternos; y así haya mil canciones tristes, que todas suenen decepcionantes, es importante recordar que Say goodbye al fin de cuentas puede ser también Don’t go away, pero no siempre, tampoco…